| L.F. Figari agradece al Papa en Encuentro de Movimientos |
| 04.06.2006 | |
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Texto de las palabras pronunciadas por Luis Fernando Figari Video de las palabras pronunciadas por Luis Fernando Figari (7.84 MB - Cortesía EWTN)
Desde tempranas horas millares de peregrinos colmaron la Plaza San Pedro para participar en el encuentro, que congregó a aproximadamente 250 mil personas. La gran multitud presente se extendió por la Via de la Conciliación hasta alcanzar el río Tiber. Entre los asistentes destacaba una nutrida delegación de más de dos mil integrantes del Movimiento de Vida Cristiana que han viajado de diversos países para este evento. En todo momento expresaron su alegría y entusiasmo de encontrarse con el Papa y con los demás integrantes de otros movimientos eclesiales. Se estima que había delegaciones de más de 150 movimientos eclesiales. Las varias decenas de movimientos eclesiales y nuevas comunidades ya aprobados por la Sede Apostólica ocupaban lugares destacados en la Plaza de San Pedro. Antes de la llegada del Pontífice se proyectaron videos con imágenes del primer encuentro de los movimientos eclesiales con el Papa Juan Pablo II, que tuvo lugar el 30 de mayo de 1998. Asimismo se dio lectura a diversos textos del Cardenal Joseph Ratzinger, escritos antes de ser elegido a la Cátedra de Pedro, y un video con palabras tomadas de la solemne inauguración del pontificado de Benedicto XVI. Se alternó estos momentos con diversos cantos, uno de ellos "No tengo miedo", compuesto por un integrante de la Familia Sodálite. Varios integrantes de esta familia espiritual integraron asimismo el coro que en todo momento estuvo acompañando con sus canciones la intensa jornada espiritual vivida en Roma. A continuación tuvieron lugar testimonios y reflexiones a partir del segundo congreso de movimientos eclesiales y nuevas comunidades celebrado del 31 de mayo al 2 de junio en Rocca di Papa, ofrecidos por Salvatore Martínez, coordinador de la Renovación en el Espíritu Santo en Italia, y por Maria Luigia Corona, cofundadora de la Comunidad Misionera de Villaregia.
Al lado derecho del Santo Padre, en el Sagrato, estaban ubicados los fundadores de movimientos y los responsables mayores de los mismos, invitados especialmente para la solemne ocasión. Entre ellos se encontraba D. Luis Fernando Figari, fundador del Movimiento de Vida Cristiana, quien al final dirigió unas palabras de agradecimiento y compromiso con la nueva evangelización al Papa en nombre de los movimientos eclesiales y nuevas comunidades.
Tras la lectura de un pasaje de la Carta a los Romanos, el Papa inició su homilía en la que recordó "con emoción" el similar encuentro realizado en 1998 con el Papa Juan Pablo II. "Gran evangelizador de nuestra época, el os ha acompañado y guiado durante todo su pontificado. Muchas veces definió de 'providenciales' vuestras asociaciones y comunidades, sobre todo porque el Espíritu Santificador se sirve de ellas para despertar la fe en los corazones de tantos cristianos y hacerlos descubrir la vocación recibida con el Bautismo, ayudándolos a ser testimonio de esperanza".
Asimismo el Papa destacó la necesidad de vivir la unidad. "El Espíritu Santo, dando vida y libertad, dona también unidad. Son tres dones inseparables entre ellos", explicó. "El Espíritu sopla donde quiere, y su voluntad es la unidad hecha cuerpo, la unidad que encuentra el mundo y lo transforma". "Pongo las intenciones de vuestros Movimientos y Comunidades en el corazón de la Santísima Virgen María, presente en el Cenáculo junto a los Apóstoles (...) Sobre todos invoco la efusión de los dones del Espíritu, para que también en nuestro tiempo tengamos la experiencia de un renovado Pentecostés", concluyó el Papa su profunda y orientadora homilía. Tras las palabras del Santo Padre tuvo lugar lo que se denominó memoria litúrgica del Sacramento de la Confirmación, caracterizada por el rito del fuego, por la invocación del Espíritu Santo y por la profesión de fe, y posteriormente se realizaron las preces en diversos idiomas. Simbolizando los siete dones del Espíritu, una serie de siete recipientes ordenados delante de la ubicación del Santo Padre fueron encendidos por siete miembros de movimientos.
Antes de la bendición, dieron las gracias al Papa Benedicto XVI Patti Gallagher Mansfield, una de las iniciadoras de la Renovación Carismática Católica, y Luis Fernando Figari, fundador del Movimiento de Vida Cristiana, quienes al concluir sus palabras pronunciadas ante las decenas de millares de peregrinos que colmaron la Plaza San Pedro se acercaron al Papa para expresarle su respeto, reconocimiento y agradecimiento personal. El fundador del MVC se arrodilló unos momentos ante el Santo Padre, expresando su devoción y fidelidad al Sucesor de Pedro, en un momento particularmente emotivo de la celebración. Fundador del MVC pronuncia palabras conclusivas del Encuentro
Beatísimo Padre: En esta fiesta de fe quiero compartir la intensa experiencia que me produce meditar sobre aquel bello pasaje de la Escritura que dice: “Estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo”. El Señor Jesús se presenta como quien pide ser recibido. Toca respetuosamente la puerta del corazón y pide ser admitido, para ingresar al ámbito personal. ¡Qué humildad la del Señor! ¡Su amor misericordioso no conoce límite! Llama insistente a la intimidad de cada uno, y pide ser escuchado. ¡Qué fiel perseverancia! Se descubre una finalidad escatológica, pero su dinámica empieza aquí en esta tierra con el llamado de Jesús. Oír y abrir al Señor es encontrarse con Él, es guardar su Palabra, es hacerse partícipe de su amor transformante. Quien responde según lo que dice la Virgen María en Caná, “Haced lo que Él os diga”, escucha y obedece a Cristo, y se abre también al Padre, quien pone su morada en él. La cena nos habla de la comunión a la que estamos invitados, pero también del camino en comunión y amistad con Jesús. Pienso que es una de aquellas magníficas síntesis que nos ofrece la Escritura para alentarnos a recorrer la senda hacia el encuentro plenificador.
Hoy existe un mundo que se cierra a la voz y a la luz de Cristo. La Iglesia, Ecclesia Sua , busca con amor iluminar y dar calor a los seres humanos. Como las llamas de fuego de Pentecostés, hoy también el fuego del Espíritu busca incesante iluminar las mentes, arder en los corazones, irradiar en la vida. Por ello el Señor Jesús toca a nuestra puerta e invita a una respuesta libre a los hombres y mujeres de hoy. Cada tiempo tiene sus oscuridades; son los desafíos de esa época. Las crisis personales, la ruptura entre fe y vida, el secularismo asfixiante, el relativismo, el agnosticismo funcional, la pérdida de la identidad cristiana, la hegemonía de lo superficial y rutinario, la incomprensión de lo que significa la realización humana según Dios, nuevas y viejas ideologías y psicologismos que alejan al hombre de su senda, la masificación, las injusticias, el flagelo de la pobreza, la violencia, son todas voces que muchas veces sin saberlo están clamando por una respuesta veraz, de amor, que traiga paz y reconciliación a las personas y a los pueblos. ¡Ése es un clamor por el Señor Jesús! ¡Y es que sólo Él es la respuesta a las rupturas e inquietudes del ser humano!
Con corazón profundamente agradecido, Beatísimo Padre, le decimos: ¡Ayúdenos a seguir el camino de Cristo! ¡Guíenos! ¡Confírmenos en la fe! Muchísimas gracias por todo. |