 (NE-eclesiales.org) En el día que la Iglesia celebra la fiesta de San Juan Evangelista tres integrantes del Sodalicio de Vida Cristiana emitieron ayer sus compromisos de plena disponibilidad apostólica a perpetuidad en el marco de intensas celebraciones Eucarísticas realizadas en Lima y Arequipa. En la ciudad de Lima José Luis Allende, peruano, y Alberto Posada, colombiano, realizaron su Profesión Perpetua, acompañados de numerosos miembros de la Familia Sodálite, parientes y amigos, quienes expresaron su acción de gracias a Dios por la bendición que significa la respuesta generosa de estos jóvenes al llamado de Dios al consagrar sus vidas al anuncio del Evangelio.
La celebración Eucarística, que tuvo lugar en la iglesia Nuestra Señora de la Reconciliación en la capital peruana, fue presidida por Mons. Salvador Piñeiro, Obispo Castrense. También estuvo presente Mons. Kay Schmalhausen Panizo, S.C.V., Obispo Prelado de Ayaviri. Durante su homilía Mons. Piñeiro alentó a los nuevos profesos a «ser testigos de la Verdad» y a «proclamar la certeza de Jesucristo» en medio del mundo. Asimismo el Prelado resaltó el que en medio «de esta sociedad que inventa odios e injusticias, que se asfixia en egoísmo, dos hermanos apuestan por el Evangelio, que es caridad, que es generosidad, que es disponibilidad apostólica para siempre». Al concluir su homilía Mons. Piñeiro exhortó a los nuevos profesos a ser «diligentes y activos en el apostolado».
Por otro lado, en el marco de una abarrotada Basílica Catedral, José Chávez-Fernández Postigo realizó en Arequipa sus compromisos de plena disponibilidad apostólica a perpetuidad en el Sodalicio de Vida Cristiana. José Chávez, peruano, quien viene ejerciendo sus labores apostólicas en Arequipa hace 8 años, dio este importante paso acompañado de familiares y amigos de la Familia Sodálite, que colmaron completamente la amplia Catedral de Arequipa.
 La Misa fue presidida por el Arzobispo de Arequipa Mons. Javier del Río Alba, quien señaló que quien encuentra al Señor, «encuentra su vocación, el sentido de su vida, su luz, este sol que iluminará toda su existencia…Esta es la vocación que nuestro hermano José ha encontrado».
Asimismo, el Arzobispo dirigiéndose al nuevo profeso perpetuo destacó la alegría que genera una respuesta positiva a la vocación: «el cielo y la tierra se alegran, se hace fiesta aquí en la tierra: nosotros, la Familia Sodálite, la Iglesia en Arequipa; y también se hace fiesta en el cielo por tu consagración definitiva al Señor… para el apostolado, por el anuncio del Evangelio con obras y con el testimonio de la propia vida, tal como lo hizo San Juan Apóstol». |